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Revista Music:Life

  • Victor Baldovinos
  • 1 may 2014
  • 4 Min. de lectura

El Dixieland nació en Storyville (Nueva Orleans), un barrio de diversión dónde se escuchaban las bandas poniéndole calor a cualquier manifestación de vida; ya fuera boda, fiesta o funeral. Incluso, había competencias de Dixie, en las que se enfrentaban grupos rivales. El cierre de Storyville desplazó el interés por ésta música a otras ciudades más industriales, como Chicago… y el DF.

Con circo y maroma. Calacas Jazz Band es un divertido ensamble musical que revive el alma de los fabulosos años veinte. Acompañados por bailarines y una grupo circense, Noches de Dixieland y Lindy Hop en El Lunario fue una tarea conjunta entre 5 Sentidos Producciones, Swing México y Calacas. El resultado es una cápsula del tiempo que viajó a los días de la prohibición y el pecado.

Integrado por siete músicos, cinco acróbatas y dos bailarines, el éxito se basó en estrategias tradicionales: planeación, trabajo en equipo y valor agregado. Minutos antes de abrir puertas, nos reunimos con dos de las Calacas, para conversar sobre los preparativos de la noche.

“Se van a llevar una sorpresa”.

Alegre. “Tocamos el jazz de Nueva Orleans, con un poco de ragtime y dixieland; todo el hot jazz.Tratamos de que se parezca a esa época pero con la frescura de nuestros días”, relataCristian Merino (director artístico y banjo); “por todo lo que hacemos en el escenario, usar zapatos de vestir apretados se hace un poquito complicado pero es para mostrar el estilo de los años veinte y treinta. Traemos nuestra propuesta más relajada y ya. No se trata de imitar lo que vimos en las películas de esa época”.

El secreto para coordinar música y circo. “Muy sencillo: es llevarnos bien”, aclara el banjista; “relacionar el clown y el baile con la música. Las chicas enseñan el Lindy Hop; que era el baile entre 1920 y 1930 y lo combinan fácilmente. En producción, ahí sí se complica un poquito porque hemos debido modificar cosas tanto en lo técnico como en la escenografía y concepto del show para hacer que todo cuaje perfecto. El clown, con el baile y esta música son la combinación perfecta para hacer diferentes elencos; así lo imaginábamos al armar esta banda: interpretar el repertorio de la época, darle nuestro toque y ahora, estamos llegando a este espectáculo lleno de música, circo, baile y clown que es muy novedoso”, ahondó Cristian.

“En lo musical, traemos las partituras, que son la melodía con un cifrado y durante el ensayo, lo que hacemos es enriquecer la melodía, con un redoble o un corte o si al contrabajista se le ocurre otra cosa. Es una labor colectiva. Estamos un poco nerviosos, es nuestro primer Lunario, un recinto muy conocido en la ciudad y ojalá surja algo importante después de esta noche, para seguir ofreciendo este espectáculo en toda la república”, añadió el director.

Montaje y set list

El reto. “Estuvimos preparando el show durante dos meses y mucho fue aprender a trabajar en conjunto: nunca habíamos estado con los chicos de Swing México, así que debíamos compenetrarnos”, relata Alejandro Hernández (batería del combo) “porque no iba a ser Calacas tocando y que ellos bailen delante: fue buscar una unión real, en interacción con la música, el baile, el circo y el malabar: que la gente se de cuenta que todo está unido. No vamos a tocar una rola y un mono va echar el malabar. Es lo que estamos cuidando”.

Piezas de circo. “Son That´s a Plenty, que es instrumental, muy animosa, vibrante y es perfecta para echar las clavas”, asegura el stage manager; “y el Tiger Rag, que lo usamos para musicalizar el número de clown. Es muy cómico estarlo viendo y le da más sentido a lo que hacemos en el escenario “.

“Siempre usamos una gráfica para ir de menos a más, llevar el show al clímax y tener algunos descansos”, revela Hernández; “a dónde queremos empezar, dónde descansar y en qué queremos acabar. Revisamos el repertorio y vemos qué canciones son más rápidas, lentas, románticas o cuáles son más divertidas. Trabajamos piezas de los hermanos Clarence y Spencer Williams; hay algo de Duke Ellington, más moderno y material de Dorothy Fields, Jimmy McWhorter y hasta una canción de John Williams, del nuevo disco”.

Evocar las sonoridades de antaño

Percusiones recicladas. “He procurado encontrar qué es lo que se usaba para tocar y dar con ese sonido. Así descubrí que el lavadero lo usaban para tocar con dedales o lo que tuvieran; encontré un platillo muy corriente pero que suena bastante bien para ese propósito. Hay que recordar que los músicos de aquella época no tenían dinero para comprar instrumentos de calidad y se armaban con cosas sacadas de la basura. Ocupo varios juguetes que fueron partes de una cañería, algunos silbatos, trompetitas de bicicleta y vi a alguien usando una maleta como bombo, algo que todavía se usa en algunas partes de Estados Unidos para música muy específica. Yo estoy usando una maleta azul Samsonite de los años setenta”.

Que la gente venga divertirse. “Queríamos ofrecer algo diferente, para disfrutar y que se den cuenta que el jazz no necesariamente debe ser algo sólo para escuchar; hay estilos como estos que proponen la fiesta. Tenemos la batería con el lavadero; el contrabajo, la trompeta, el sax tenor, clarinete, trombón, guitarra acústica, voz y el banjo. Esto es Calacas Jazz Band”, concluyó entusiasta Alex.

¡Mueve eso!


 
 
 

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